lunes, 9 de abril de 2012

Donar órganos: una práctica que crece.

Donar órganos: una práctica que crece.
 
 
 
 
Este año ha habido buenas noticias para la Argentina en materia de donación y trasplantes: el país está ahora a la vanguardia de América latina, porque 2011 marcó un récord de donación de órganos.
 
Ya en 2010 se había logrado, con respecto a los años anteriores, un crecimiento. Pero ahora las cifras son contundentes: en 2011, hubo 604 donantes reales que posibilitaron que 1376 personas fueran sometidas a un trasplante, según informó el Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Así, nuestro país alcanzó la tasa de 15,1 donantes por millón de habitantes. Del total de trasplantes realizados, 901 fueron renales, 321 hepáticos, 101 cardíacos, 25 pulmonares, 9 pancreáticos, 4 intestinales y 15 combinados. También se realizaron 931 trasplantes de córneas y 68 de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH).
 
Quizá para la opinión pública el último caso conocido, el del adolescente de 13 años José Cullen, que recibió un trasplante de corazón hace tres semanas, sea uno de los más emocionantes. Efectivamente, una miocardiopatía severa lo colocó primero en la lista de espera del Incucai, y finalmente pudo ser operado porque una familia decidió donar los órganos de un familiar fallecido, una decisión siempre difícil que permitió que José viviera y que experimentara, además, una recuperación "increíble y sorprendente", como manifestaron sus médicos y su familia.
 
La ley del donante presunto, aprobada en 2005 -que introdujo la figura de la "autorización tácita", que obliga a toda persona mayor de 18 años a donar sus órganos salvo que haya dejado constancia expresa de su oposición- ha constituido un importante paso adelante para hacer más fluida la donación de órganos, que ha permitido que la Argentina sea un referente en transplantes. Sin embargo, hay mucho por hacer todavía.
 
En principio, hace falta invertir más en planes de capacitación dirigidos a la comunidad hospitalaria, para que los médicos y el resto del personal de las instituciones sanitarias expliquen a las familias de un paciente fallecido, con la prudencia y la contención esperables, la serie de protocolos que deben seguirse para que se pueda hacer una donación de órganos, lo mismo que, en el sentido inverso, los usuarios de esta práctica también sepan los pasos por seguir.
 
Por ello, es necesario que se insista en la implementación de campañas oficiales y privadas, que estén acompañadas de una inversión importante para que este récord que tanto nos enorgullece ahora pueda seguir creciendo, y transformar una vez más la expectativa de vida de miles de personas en un acto de solidaridad y de amor de unos a otros.