Actualidad religiosa.
Mirada estratégica para el sector social.
En tiempos de crisis extremas, el voluntariado y las acciones solidarias se multiplican. Cuando la situación se estabiliza, aunque siguen existiendo profundas demandas y necesidades, el compromiso se reduce. La Argentina lo vivió en carne propia cuando tocó fondo en 2001. "Lo que se perdió es la mirada estratégica de largo plazo", describe Enrique Morad, uno de los animadores de la Confederación de la Sociedad Civil, una asociación de tercer grado que aspira a que el sector social cuente con un actor representativo en la mesa de definición de políticas públicas junto al Estado, el sector productivo y las fuerzas de trabajo.
Unieron su esfuerzo para constituir esta red la Federación de Fundaciones Argentinas, el Grupo de Fundaciones y Empresas, el Foro del Sector Social y la Federación Argentina de Bancos de Alimentos. "La idea es reunir masa crítica para aportar propuestas enriquecedoras", explica Carlos March, secretario general de la confederación, convencido de la necesidad de ayudar a fortalecer los esfuerzos colectivos, con una mirada estratégica y sentido federal. Se estima que el país reúne unas 100.000 organizaciones sin fines de lucro, en las que colaboran dos millones de voluntarios, y es mucho el potencial por desarrollar.
Si en 2001 el grito común era "¡Que se vayan todos!", hoy las demandas están más diversificadas. Los reclamos no son tan simplistas y se exigen cambios profundos. La idea de la confederación es formar mesas de trabajo temáticas que avancen, por ejemplo, en pautas para una mejor educación para todos, el plan Nutrición 10-Hambre 0 y la definición de un marco legal y fiscal para las organizaciones sociales.
Los temas para trabajar y realizar aportes son variados. En forma aislada, varias ONG trabajaron en los últimos años en propuestas para promover el libre acceso a la información pública, el reemplazo de las listas sábana, la jerarquización de los organismos de control y la transparencia de los lobbys. March y Morad tienen una premisa clara: "Tenemos que generar la cultura cívica de hacer las cosas bien y cumplir las reglas".
En función de ello, la flamante confederación intentará mostrar pasado mañana, a las 17, en la torre de YPF de Puerto Madero, que las organizaciones de la sociedad civil pueden constituirse en usinas de inteligencia para transformar el país. El académico Guillermo Jaim Etcheverry; el director de Cáritas, Gabriel Castelli, y el empresario Enrique Eskenazi presentarán un libro que reseña el aporte de las instituciones privadas de bien público
Mirada estratégica para el sector social.
En tiempos de crisis extremas, el voluntariado y las acciones solidarias se multiplican. Cuando la situación se estabiliza, aunque siguen existiendo profundas demandas y necesidades, el compromiso se reduce. La Argentina lo vivió en carne propia cuando tocó fondo en 2001. "Lo que se perdió es la mirada estratégica de largo plazo", describe Enrique Morad, uno de los animadores de la Confederación de la Sociedad Civil, una asociación de tercer grado que aspira a que el sector social cuente con un actor representativo en la mesa de definición de políticas públicas junto al Estado, el sector productivo y las fuerzas de trabajo.
Unieron su esfuerzo para constituir esta red la Federación de Fundaciones Argentinas, el Grupo de Fundaciones y Empresas, el Foro del Sector Social y la Federación Argentina de Bancos de Alimentos. "La idea es reunir masa crítica para aportar propuestas enriquecedoras", explica Carlos March, secretario general de la confederación, convencido de la necesidad de ayudar a fortalecer los esfuerzos colectivos, con una mirada estratégica y sentido federal. Se estima que el país reúne unas 100.000 organizaciones sin fines de lucro, en las que colaboran dos millones de voluntarios, y es mucho el potencial por desarrollar.
Si en 2001 el grito común era "¡Que se vayan todos!", hoy las demandas están más diversificadas. Los reclamos no son tan simplistas y se exigen cambios profundos. La idea de la confederación es formar mesas de trabajo temáticas que avancen, por ejemplo, en pautas para una mejor educación para todos, el plan Nutrición 10-Hambre 0 y la definición de un marco legal y fiscal para las organizaciones sociales.
Los temas para trabajar y realizar aportes son variados. En forma aislada, varias ONG trabajaron en los últimos años en propuestas para promover el libre acceso a la información pública, el reemplazo de las listas sábana, la jerarquización de los organismos de control y la transparencia de los lobbys. March y Morad tienen una premisa clara: "Tenemos que generar la cultura cívica de hacer las cosas bien y cumplir las reglas".
En función de ello, la flamante confederación intentará mostrar pasado mañana, a las 17, en la torre de YPF de Puerto Madero, que las organizaciones de la sociedad civil pueden constituirse en usinas de inteligencia para transformar el país. El académico Guillermo Jaim Etcheverry; el director de Cáritas, Gabriel Castelli, y el empresario Enrique Eskenazi presentarán un libro que reseña el aporte de las instituciones privadas de bien público