lunes, 9 de abril de 2012

Rescatar a personas de la calle.

Mirar al otro.
 
Rescatar a personas de la calle.
 
Ciudadanos que se toman el tiempo de conocer las historias detrás de estas situaciones de vulnerabilidad y los ayudan a salir adelante.
 
 
 
 
 
El nombre de una canción de Fito Páez que dice "Yo no buscaba a nadie y te vi" da cuenta de una vivencia compartida por algunas personas que vale la pena conocer. Gente común, trabajadora, de corazón generoso e inquieto que en su vida diaria va descorriendo cada vez que puede el velo de invisibilidad con que en ocasiones nuestra indiferencia cubre a los más necesitados.
 
Personas que están lejos de considerarse heroicas o de creer que lo que hacen es extraordinario. Sin embargo, se saben dueñas de un poder que, según afirman convencidas, poseen todos los seres humanos: el de cambiarle la historia a alguien que está en una situación de calle, con la sola decisión de detenerse a mirarlo, a preguntarle su nombre, a escucharlo.
 
Eso es lo que hicieron Germán, Fede y Nico con Guille, un hombre al que vieron una tarde viviendo en la plaza William Morris, del barrio de Palermo. Oyeron que Guille hablaba con una señora sobre libros y se acercaron a conversar con él.
 
"A los dos minutos de charlar con Guille nos dimos cuenta de sus valores, de su respeto por los vecinos, de sus ganas de salir de la calle, de su actitud de no bajar los brazos a pesar de estar viviendo una circunstancia muy difícil, y ahí nomás empezamos a pensar en dar a conocer su historia para que más gente supiera quién era Guille y entre todos pudiéramos darle una mano", cuenta Germán, con una sonrisa veinteañera que contagia al instante.
 
Como ellos trabajan en publicidad y comunicación, le pidieron permiso a Guille para filmar un video contando su experiencia y él aceptó. "Como él vendía café en la plaza tenía muy incorporada la cultura del trabajo. Por eso lo que pedía no era plata, sino que alguien le ofreciera un empleo más estable que lo ayudara a volver a empezar", explica Fede.
 
Nico se sumó al proyecto después, cuando lo convocaron sus amigos. "Lo importante acá es que a los tres nos dolió Guille. Nos dio bronca la injusticia de que estuviera sufriendo y no nos bancamos dejar las cosas como estaban: quisimos modificarlas. Sabíamos que podíamos vencer los prejuicios y los miedos. Con la ayuda de otros que sentían como nosotros, lo logramos", afirma.
 
Se refieren a un logro que superó todas sus expectativas: filmaron el video, lo lanzaron al espacio virtual y enseguida llegaron las respuestas de muchísima gente dispuesta a colaborar. Lo mejor de todo fue que a través de esta red de solidaridad consiguieron reunir a Guille con su familia, a la que no veía desde hacía años. Se reencontró con sus tres hijos y conoció a sus nietas. Vivió un tiempo en la casa de su hija Victoria, consiguió trabajo en una remisería y más adelante pudo alquilar el departamento donde vive ahora.
 
Este encuentro con Guille amplió y ahondó definitivamente la mirada de estos tres jóvenes. "A mí me hizo replantearme mi rol como ciudadano", dice Fede, y agrega: "El vínculo que entablamos con Guille me reafirmó la convicción de que con ganas de involucrarse se pueden hacer cosas enormes. Hoy en día me detengo a charlar con mucha gente que está viviendo en la calle y todos valoran y agradecen lo mismo: la oportunidad de hablar, de ser escuchados".
 
Para Guille, el verdadero protagonista de esta historia, "a veces no es lo material lo que importa, sino que alguien se acerque y se siente a charlar con uno. Después, las cosas van saliendo solitas".
 
Como un hijo
 
Y sí. Van saliendo. Como la vez en que María se detuvo en una esquina de Barrio Norte donde Hugo Rajoy, de 13 años, esperaba una limosna sin animarse a pedirla. "Hugo tenía una mirada profundamente triste; estaba sentado en la vereda con la cabeza apoyada sobre las rodillas, en una postura de abatimiento que me partió el corazón", recuerda María. "Fue entonces cuando le propuse acompañarlo a un hogar para adolescentes en situación de calle. El lo pensó un par de días y me contestó que aceptaría con la condición de que yo no lo abandonara. A partir de allí se desvanecieron todas mis dudas: decidí ayudarlo en todo lo que pudiera."
 
Pasaron diez años y en ese tiempo se fue afianzando el vínculo entre ellos: Hugo la considera su segunda madre y María aprendió a quererlo como a un hijo. Compartieron momentos fundamentales de la vida de este adolescente que tiene una voluntad de hierro para intentar ganarle a la adversidad y ser feliz.
 
Hugo se fue recuperando de las heridas de una vida signada por la pobreza, la ignorancia y la violencia familiar. Estudió, trabajó, terminó el secundario y está cursando la carrera para ser Maestro Mayor de Obras. Vive en Maquinista Savio, partido de Del Viso, en una pequeña casa que construyó con mucho esfuerzo y sacrificio pero que aún así es sumamente precaria. Tiene un hijo, Joaquín, que es la luz de sus ojos y su aliciente para seguir adelante.
 
"Quisiera vivir en una casa mejor, donde tuviera luz y agua corriente y no hubiera peligro para Joaquín. Ahora tengo que vigilarlo mucho porque hay cables por todos lados, el techo tiene filtraciones, el piso se llena de la humedad del terreno" explica. "Necesito darle un futuro a Joaquín y que tenga todo lo que yo no tuve."
 
En la personalidad de Hugo se despliegan múltiples dones, entre ellos un talento y una sensibilidad impresionantes para el arte. El define categóricamente al dibujo y la pintura como sus grandes pasiones y dice que lo que más le gustaría en la vida es poder dedicarse a ellas.
 
"Sería genial aprender la técnica, pero en este momento me resulta muy difícil. Para perfeccionarse en el arte hay que tener los materiales y dedicarle tiempo. Yo tengo que trabajar, estudiar, mejorar mi casa y cuidarlo a Joaquín" enumera, preocupado. "Quizás más adelante, cuando estén mejor las cosas, pueda volver a pintar. Ojalá. Me hace mucho bien; me olvido de todos los problemas cuando agarro el pincel o el lápiz. Es como si estuviera en otro mundo", describe con el entusiasmo propio de sus 23 años.
 
Dos manos tendidas
 
Y si hablamos de entusiasmo, se impone mencionar a los voluntarios de las recorridas del frío de la Red Solidaria. Liderados por Manuel Lozano durante el invierno caminan la ciudad repartiendo comida y ropa a las personas en situación de calle. Esta excusa es en realidad una invitación abierta a compartir historias en donde a la mirada que registra el dolor del otro le sigue el gesto de dos manos tendidas. De ahí en más lo que sucede es el milagro cotidiano de cientos de vidas transformadas gracias a la acción concreta de muchísima gente que se compromete a ayudar. A asumir el sufrimiento humano como algo que nos compete, nos involucra y nos convoca a todos sin excepción.
 
Manuel habla de Débora y se emociona. "Débora tenía 18 años en 2010, cuando nuestro equipo de voluntarios que recorren las calles de noche la encontraron en Perú y Avenida de Mayo, cubierta de frazadas en pleno invierno y tomando apuntes incansablemente. A lo largo de los días fueron conversando con ella y le preguntaron qué necesitaba. La respuesta se repetía: hojas de carpeta. Siempre. Nada más que hojas de carpeta. Hablamos con el director del colegio al que asistía y nos contó de su excelente desempeño. El no sabía que Débora vivía en la calle. Entre todos le conseguimos una beca. Así ella empezó a trabajar como empleada doméstica, pudo alquilar un departamentito, terminó el secundario y este año empieza a estudiar abogacía en la UBA. Un orgullo enorme, Débora. Por supuesto, seguimos en contacto con ella."
 
El relato continúa y Manuel cuenta, siempre conmovido, el caso de Patricia y Micaela, dos hermanas que en 2011 tenían 14 y 12 años y estaban solas debajo del puente de la Autopista 25 de Mayo, esperando que volviera su mamá, que se había ido al médico. Pero su madre no volvía, así que los voluntarios fueron con ellas a buscarla a los hospitales y entonces se enteraron de que había muerto en el Muñiz por un VIH avanzado. Manuel no olvida lo desolador que fue transmitirles la noticia a las chicas.
 
"Después de ese golpe tremendo, pudimos ubicarlas temporariamente en un parador y hoy están viviendo en un hogar para niñas que hay en San Miguel. Es un lugar espectacular, con parque y pileta, donde se sienten contenidas y seguras. Patricia y Micaela retomaron la escuela y todos los fines de semana salen a hacer algún programa con las voluntarias de la Red Solidaria, que las adoran porque son dos soles", detalla.
 
Ya le festejaron el cumpleaños de 15 a Patricia, las visitan seguido y disfrutan de verlas crecer juntas y muy unidas. "Todavía están procesando el dolor por la pérdida de su madre, pero miran el futuro con alegría, haciendo planes. Y eso es impagable", afirma Manuel, con la sencillez y la tranquilidad de quien sabe que lo que hace no solamente tiene sentido sino que le da sentido a la vida de muchas personas que lo habían perdido, junto con la esperanza.
 
Círculo virtuoso. Cadena de favores. Puentes tendidos. Vidas transformadas. Manos abiertas. Hay infinitas formas de nombrar lo que acontece cuando nos decidimos a mirar a los ojos a alguien cuya vulnerabilidad nos interpela. Cuando superamos nuestros temores, trascendemos las circunstancias que nos separan de los demás y nos lanzamos a construir junto a ellos una nueva realidad. Que bien podría ser una sociedad donde compartir lo poco o mucho que tengamos, y todo lo que somos, fuera moneda corriente. Una moneda cuyo valor se contabilizara según el grado de justicia, equidad e inclusión que lográramos llevar a la vida de aquellos a quienes hayamos sido capaces de rescatar de la invisibilidad.
 
como colaborar
Red Solidaria
 
 
Una mano para Guille:
 
 
867
son las personas que viven en la calle en la ciudad de Buenos Aires según el último relevamiento del gobierno porteño de diciembre pasado
 
50%
se concentra en los barrios de Constitución, San Telmo, Monserrat, San Nicolás, Retiro, Puerto Madero, Balvanera y San Cristobal
 
800
chicos son los que además están instalados en el espacio público de la Capital sin sus padres

Donar órganos: una práctica que crece.

Donar órganos: una práctica que crece.
 
 
 
 
Este año ha habido buenas noticias para la Argentina en materia de donación y trasplantes: el país está ahora a la vanguardia de América latina, porque 2011 marcó un récord de donación de órganos.
 
Ya en 2010 se había logrado, con respecto a los años anteriores, un crecimiento. Pero ahora las cifras son contundentes: en 2011, hubo 604 donantes reales que posibilitaron que 1376 personas fueran sometidas a un trasplante, según informó el Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Así, nuestro país alcanzó la tasa de 15,1 donantes por millón de habitantes. Del total de trasplantes realizados, 901 fueron renales, 321 hepáticos, 101 cardíacos, 25 pulmonares, 9 pancreáticos, 4 intestinales y 15 combinados. También se realizaron 931 trasplantes de córneas y 68 de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH).
 
Quizá para la opinión pública el último caso conocido, el del adolescente de 13 años José Cullen, que recibió un trasplante de corazón hace tres semanas, sea uno de los más emocionantes. Efectivamente, una miocardiopatía severa lo colocó primero en la lista de espera del Incucai, y finalmente pudo ser operado porque una familia decidió donar los órganos de un familiar fallecido, una decisión siempre difícil que permitió que José viviera y que experimentara, además, una recuperación "increíble y sorprendente", como manifestaron sus médicos y su familia.
 
La ley del donante presunto, aprobada en 2005 -que introdujo la figura de la "autorización tácita", que obliga a toda persona mayor de 18 años a donar sus órganos salvo que haya dejado constancia expresa de su oposición- ha constituido un importante paso adelante para hacer más fluida la donación de órganos, que ha permitido que la Argentina sea un referente en transplantes. Sin embargo, hay mucho por hacer todavía.
 
En principio, hace falta invertir más en planes de capacitación dirigidos a la comunidad hospitalaria, para que los médicos y el resto del personal de las instituciones sanitarias expliquen a las familias de un paciente fallecido, con la prudencia y la contención esperables, la serie de protocolos que deben seguirse para que se pueda hacer una donación de órganos, lo mismo que, en el sentido inverso, los usuarios de esta práctica también sepan los pasos por seguir.
 
Por ello, es necesario que se insista en la implementación de campañas oficiales y privadas, que estén acompañadas de una inversión importante para que este récord que tanto nos enorgullece ahora pueda seguir creciendo, y transformar una vez más la expectativa de vida de miles de personas en un acto de solidaridad y de amor de unos a otros.

No a los prostíbulos.

 No a los prostíbulos.
 
Cómo caí en una red de trata.
 
Cuál es el perfil de las víctimas y cuáles fueron las formas de reclutamiento utilizadas para someterlas.
 
 
 
 
 
Aunque ellas no se den cuenta, alguien siempre las mira con lujuria, estudia minuciosamente sus movimientos y las acecha como un lobo feroz hambriento y sin escrúpulos. Haciendo primar su instinto animal y dejando de lado cualquier atisbo de humanidad, cada detalle es analizado para definir cuál va a ser la mejor estrategia para cazar esa presa, tan ansiada por un mercado con gustos tan ilimitados como extravagantes. Sus atributos físicos, su entorno, su situación socioeconómica, sus necesidades, su personalidad . Todo esto sucede sin que ellas -y mucho menos la sociedad en general- sean conscientes de que cualquier mujer entre los 18 y 25 años es una posible víctima de trata en nuestro país.
 
Es cierto que para que una chica sea reclutada por las mafias de la explotación sexual tiene que haber un cliente -o varios- detrás. En este punto, la aceptación social que existe hacia la prostitución no colabora para desmantelar este circuito vicioso, abusivo y cruel que sigue vigente, gracias a una profunda complicidad de las autoridades en todos sus niveles.
 
Cuando se están cumpliendo los 10 años del secuestro de Marita Verón y el juicio de su causa expone en los medios esta trama oculta y corrupta que golpea todos los días a niñas y adolescentes que lamentablemente no llegan a las primeras planas de los diarios, vale la pena indagar sobre qué tipo de mujeres son las que están más expuestas a ser captadas por estas redes y cuáles son las formas más comunes de reclutamiento. Para eso, además de las voces de los especialistas, nada mejor que los testimonios de las víctimas en primera persona para intentar entender cómo es vivir este horror en carne propia.
 
"Mi cuerpo es mío", dice Carina Ramos, como convenciéndose de un principio que le costó sangre, sudor y lágrimas poder hacer realidad. Hoy, con 37 años y un rostro que muestra las marcas que le dejó el haber sido víctima de trata durante un tiempo que no quiere recordar, se sienta en el subsuelo del local de la organización social La Alameda, dispuesta a contar su historia.
 
Cuando tenía 20 años y vivía en Mar del Plata, conoció a un chico encantador en un cumpleaños que le dijo que trabajaba en una planta de gas. Todo era tan increíblemente perfecto que al poco tiempo se fueron a vivir juntos, sin darse cuenta de que estaba firmando su sentencia de muerte.
 
"Un par de meses después me dijo que tenía un cabaret y que quería que trabajara para él. Como le dije que no me mandó violar, después me violó él, pero lo peor era que me amenazaba con matar a mi hijo. Entonces me quedé trabajando ahí durante 2 años", cuenta Karina con resignación, pero con la seguridad de que todas esas imágenes grotescas que están grabadas a fuego en su cuerpo y en su corazón son parte de su vida pasada, porque ahora quiere empezar a escribir una nueva historia para ella y su hijo Walter, de 18 años.
 
"Yo vivía con él y durante el día me llevaba al prostíbulo. Un día no aguanté más, junté todo y me vine a Buenos Aires con mi hijo sin conocer a nadie", cuenta Karina, que en un primer momento se puso a trabajar de lo único que sabía hacer: prostituirse. "Llegué al boliche Black (en Ayacucho y Alvear) por no tener recursos. En ese momento me entrevistó el gerente, que me explicó las reglas. Las chicas de salón íbamos al hotel de los clientes. Las bailarinas a veces hacen los pases en el VIP. Esto es muy reservado, no para todos. Esto cuesta 500 pesos. Para la chica quedan 100 y para el local, 400. Es obligatorio que el cliente tomé dos copas. En total, 200 mujeres; algunas vienen de Brasil y Paraguay", dice Karina, mientras aclara que durante su período de reclusión nunca la obligaron a consumir drogas, pero sí a venderlas en los prostíbulos.
 
En 2002 Karina entró en el programa de protección al testigo porque tuvo el coraje de denunciar a sus tratantes, abriendo una nueva etapa de persecución y miedo en su biografía. "Es peor denunciar que no denunciar. Acá no hay nadie que te pueda proteger de nada y las autoridades están entongadas con los narcotraficantes. Es increíble cómo todos los días mueren chicas. Yo estoy viva de milagro", agrega una Karina de ojos saltones, que aún hoy se encuentra en situación de riesgo.
 
Un tratando de apodo Facha fue quien en varias oportunidades la secuestró, violó y torturó para doblegarla a que siguiera con sus labores sexuales. Así fue como durante 2010 y 2011 estuvo trabajando en Madaho's de Recoleta.
 
"Lo único que quiero es alejarme de este ambiente, poder trabajar para pagar el alquiler y empezar de cero", concluye Karina mientras mira a su hijo con un sentimiento puro que ni los actos más perversos que la obligaron a hacer pudieron quitarle: amor de madre.
 
***
Como con todos los flagelos atravesados por la corrupción, el narcotráfico y el delito, no existen en la Argentina cifras confiables sobre la magnitud de la trata sexual de personas en su territorio. Lo que sí se sabe es que nuestro país es un país de origen, tránsito y destino de mujeres y niñas con este fin. La mayor parte de los casos se desarrolla dentro del país, de las zonas rurales a las urbanas, con fines de prostitución.
 
En términos de datos, las estadísticas de la Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas del Ministerio de Justicia revelaron que desde la sanción en agosto de 2008 de la ley 26364 contra la trata de personas fueron liberadas 2774 víctimas. Además entre enero y diciembre de 2011 se rescataron 1597 víctimas, mientras que en todo 2010 esa cifra fue de 569.
 
"De 2010 a 2011 hubo un 80% más de denuncias porque se pusieron muchos números telefónicos de denuncias anónimas, como el 911, el 0800 del Inadi y otro del Ministerio de Trabajo, lo que hace que aumente el número de bocas de denuncia. Pero lo cierto es que la gran mayoría de las víctimas no denuncia. Los que se acercan a las ONG son los familiares de las víctimas desaparecidas", explica Mercedes Assorati, responsable del Programa Esclavitud Cero de la Fundación El Otro.
 
¿Cuál es el perfil de la víctima? En un 98% son mujeres, suelen tener entre 18 y 25 años, con bajos niveles de escolarización, pertenecientes a grupos familiares numerosos o con necesidades básicas insatisfechas, donde la mayoría de sus integrantes se encuentran desocupados o realizan actividades primarias no calificadas por las que perciben ingresos extremadamente bajos.
 
"El perfil típico es una mujer joven, madre a cargo de sus hijos o de su familia, que se encuentra en pueblos rurales, sin posibilidades de acceder a un salario para mantener a su familia. Por eso no pueden rechazar una oferta laboral en Buenos Aires", agrega Assorati.
 
Viviana Caminos, coordinadora nacional de la Red Argentina Alto a la Trata, agrega a esta descripción que en general son chicas que sufrieron maltrato infantil, que no tienen contacto con sus familias o que provienen de familias "que tienen poca voluntad o recursos para reclamarle al Estado una vez que su familiar desaparece".
 
Este es el caso de María, una chica de Castelar de 19 años, que se encontraba en una situación de vulnerabilidad total: sin padres, sin trabajo, sin pareja y a cargo de un hijo de 2 años. Un reclutador la detectó una noche en un boliche bailable de la zona y luego la citó en una plaza en Ramos Mejía con el pretexto de que la quería conocer. "En cuanto la vio, el reclutador la golpeó y otros dos la metieron en un coche. María estuvo varios meses en un prostíbulo de Capital hasta que un día tuvo la suerte de encontrarse con un operador de calle que la ayudó a salir", cuenta Caminos, haciendo memoria de uno de los tantos casos que ayudan a resolver.
 
Dentro de la Argentina, las mujeres misioneras continúan siendo las más vulnerables, seguidas por las mujeres paraguayas y, en menor medida, las dominicanas. Por eso, mientras que Misiones fue identificada como el área principal de reclutamiento, las provincias de destino son Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego. "El NEA es la principal zona de entrada y captación de las mujeres para trata sexual", sostienen desde la Red Infancia Robada, un colectivo de 500 personas surgido en 2008 que participa de foros sociales en 10 provincias del país.
 
Por eso no sorprende la realidad escondida detrás del local de comidas conocido como Buen Apetito, en Orán, Salta, en el que se realizó un allanamiento en febrero último. Allí, dos niñas de 12 años y otras cinco de 10, 13, 15, 16 y 17, además de un joven de 18, fueron rescatados por la División Trata de Personas de la policía, donde eran obligados a prostituirse en baños destinados a la atención de clientes especiales.
 
"Las víctimas eran captadas por esa mujer, que aprovechándose del hambre, la inmadurez, la vulnerabilidad y el estado de ánimo de estas personas les ofrecía trabajo y luego las iniciaba en la prostitución", explicaron fuentes policiales.
 
En el caso de las mujeres extranjeras, éstas son reclutadas en sus países de origen por reclutadores profesionales, por los propios regenteadores de los prostíbulos o por las mismas chicas que son llevadas obligadas por los tratantes a sus lugares de origen a incitar a otras a seguir sus pasos. "Las mujeres son todas pobres, vienen de lugares alejados y muchas son inmigrantes. Salen de su entorno habitual y van a otra ciudad que no conocen. Además de ser mujer, son pobres y extranjeras. Casi siempre la trata se asienta en estos tres puntos de vulnerabilidad", explica Marcelo Colombo, director de la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (Ufase), perteneciente al Ministerio Público Fiscal de la Nación.
 
Cuando hay una migración internacional de por medio, muchas veces el reclutador asiste en la financiación del viaje (generando una deuda antes de partir) y en la documentación, sometiendo a la víctima a saldar ese monto mediante su trabajo.
 
En Capital Federal se estima que existen 1300 prostíbulos que incluyen departamentos privados y locales fraudulentamente abiertos. "Las zonas de reclutamiento más vulnerables son Lugano, Soldati, Pompeya, Villa Riachuelo, Ciudad Oculta. Y no es porque los delincuentes sean pobres, sino porque van a bucear en la vulnerabilidad", sostiene Gustavo Vera, representante de La Alameda.
 
* * *
 
"Hay tantas formas de reclutamiento como vulnerabilidades existen y el tratante siempre apunta al punto débil de la víctima: la plata, la familia, una enfermedad o una hipoteca sobre la casa", sostiene Mercedes Assorati, poniendo de manifiesto que las mujeres con más carencias (económicas, educativas o afectivas) son las más propensas a engrosar las filas de estas mafias.
 
En cuanto a los medios comisivos, el engaño continúa siendo la forma más común de reclutamiento de víctimas, aunque se siguen presentando también, en mucha menor medida, secuestros; ventas o entregas por parte de familiares; prostitución forzada de mujeres controladas por parejas o cónyuges; reclutamiento mediante la iniciación en las drogas de niñas, o castings por Internet para ser modelos, entre otros.
 
Según un estudio de la Ufase, el 49% de las víctimas fue reclutado mediante una promesa laboral falsa, el 43% privado de su libertad, el 4% entregado por un familiar y el 3% engañado.
 
Cuando se trata de un engaño laboral, lo más común es que a las chicas les ofrezcan trabajo como empleadas domésticas, cocineras, mozas, cuidadoras de niños, bailarinas y modelos, como anzuelo para alejarlas de sus lugares de origen. Luego viene una etapa de ablandamiento en la cual las maltratan, las amenazan, las someten a violaciones e incluso las hacen adictas a las drogas hasta conseguir quebrarlas. "El reclutamiento en general viene seguido de un traslado con la intención de aislar a la víctima de sus redes de contención social. Puede ser del interior a otra provincia, o de una chica de la villa 31 a un prostíbulo VIP en Recoleta", dice Caminos.
 
Así le sucedió a Roxana, de Puerto Iguazú, que tenía a su mamá con cáncer y otros 5 hermanos que mantener. El padre las había abandonado y ella y sus hermanas tuvieron que empezar a trabajar a los 14 años en casas de familia. "Mientras su madre fue a visitar a su padre para pedirle plata, Roxana vio por la calle unos carteles que ofrecían trabajo para empleada doméstica en Buenos Aires y se puso en contacto antes de que volviese su madre. La chica desapareció y recién 6 años más tarde la ubicaron en Mar del Plata. Roxana le dijo a su madre que ya no iba a volver, que ése era ahora su mundo y que tenía un bebe de su tratante", cuenta Caminos.
 
La trata de personas es un proceso que incluye diversas acciones: el reclutamiento o secuestro, el traslado, la recepción y alojamiento de la víctima en el lugar de destino, y su explotación en un contexto de amenazas, engaño, coacción y violencia.
 
En cuanto a la relación que existe entre el reclutador y la víctima, en la gran mayoría de los casos se trata de un familiar o un conocido. Según la Ufase, en el 47% de los casos la figura corresponde a la pareja, en el 11% era conocido de antes, en el 8% era un familiar y en el 4% es un amigo o vecino. Sólo en el 27% de las ocasiones, el reclutador es conocido recién en el momento del engaño.
 
"También existe el secuestro y el reclutamiento por drogas. De hecho se han dado muchos secuestros en la provincia de Buenos Aires, y se reciben muchas denuncias de chicas sobre seguimientos de autos a la salida del colegio o la Universidad, que les sacan fotos y algunas después desaparecen", afirma Colombo, dejando entrever que este tipo de búsqueda se realiza en chicas de un estrato socioeconómico mayor, intentando conseguir un perfil más refinado.
 
Otra de las modalidades de reclutamiento consiste en familiares que muchas veces acceden a enviar a sus hijas a trabajar a otras provincias sin saber que las están entregando a las redes de trata, y otros en el que son cómplices.
 
Jessica nunca conoció a su padre y su mamá la dio en adopción siendo recién nacida porque no podía hacerse cargo de ella. Así fue como se fue a vivir con su tía y su nueva pareja a una casa en Quilmes, sin saber que allí funcionaba un prostíbulo.
 
"A los 3 años mi tío me empezó a manosear y a los 7, a prostituir. Durante el día traían a otras chicas para que trabajaran. Recién a los 23 me pude ir", cuenta Jessica, que recibió la ayuda de un cliente para escaparse, con el cual hoy está en pareja y tienen un bebe de 4 meses.
 
Durante el día Jessica salía muy poco, casi no iba al colegio e incluso había momentos en que la ataban y la drogaban para que cumpliera con sus tareas sin resistencia. "Yo por suerte pude salir y no volví nunca más para nada, pero el lugar sigue funcionando y hay otras chicas que siguen pasando por lo que yo pasé", dice Jessica desesperada, al otro lado del teléfono.
 
Quizá la estrategia menos frecuente -pero que en algún punto toca todos los niveles sociales- es la relacionada con las redes sociales como método de captación. Los reclutadores se hacen pasar por chicos de su edad con los que inician una relación hasta poder generar un encuentro que lleve al secuestro. "Tuvimos el caso de una chica de 15 años que se puso de novia con un chico por medio de Facebook. Un día salió de su casa supuestamente para ir a hacer los deberes a la casa de una amiga y nunca volvió. Por suerte le había dicho a una hermana que tenía un novio de Internet, rastrearon el IP de la computadora y eso los llevó a la villa 21-24 de Barracas. Por los datos que les dieron encontraron a la chica en Ciudad Oculta y la rescataron. Se ve que estaba en una etapa de ablandamiento antes de llevarla a un prostíbulo porque estaba bajo los efectos de alguna droga", cuentan desde la Red Infancia Robada.
 
* * *
 
Los especialistas señalan que como las víctimas pasaron sus infancias bajo diferentes tipos de sometimientos, es habitual que no tengan conciencia de que están siendo explotadas. "Si vos les preguntás, ellas te dicen que están ahí voluntariamente. Esa víctima cree que no puede escapar de esa situación porque se siente vulnerable", dice Assorati.
 
Además, la gran mayoría de las víctimas son obligadas no sólo a vender drogas, sino también a consumirlas. De esta forma, la adicción es utilizada como método para mantenerlas en el sometimiento y para que resistan las eternas horas de explotación que padecen sus cuerpos.
 
Sin embargo, algunas consiguen escaparse porque algún cliente se enamora de ellas; porque aprovechan situaciones de descuido de sus captores; porque roban celulares de clientes y mandan mensajes a un familiar; porque algunos clientes denuncian al enterarse que están contra su voluntad, o porque se ponen viejas o se enferman, ya que están muy expuestas a contraer VIH, sífilis o gonorrea. "La gran mayoría consigue salir por allanamientos ordenados por la Justicia, aunque muchos fracasan porque hay protección policial y les avisan antes de que ocurran. Por eso pedimos que los allanamientos los haga Gendarmería o Prefectura, o en las provincias la Policía Federal", cuenta Assorati.
 
Meros extractos de un cruel entramado que no muestra intenciones de ser desenredado, estos relatos sacan a la luz una realidad que pide a gritos el compromiso de toda la sociedad -y en especial, de las autoridades- para que todas las niñas, adolescentes y mujeres del país puedan, simplemente, recuperar su libertad.
 
PUNTOS CONFLICTIVOS
 
Aún son muy pocas las sentencias en el país, en comparación con el número de víctimas y de procesados
 

Los procesados y condenados siguen siendo los responsables menores de las redes de trata
 

Falta una adecuada articulación entre los organismos del Estado para que las respuestas sean rápidas, eficaces y sostenidas en el tiempo
 

No existe transparencia en la información referida al tema
 

Las víctimas suelen regresar a sus lugares de origen sin asistencia posterior
 
DONDE DENUNCIAR
CIUDAD DE BUENOS AIRES
 
-137 (Brigada Móvil de Atención a Víctimas de Violencia Familiar)
 
-0800-666-8537 (línea gratuita para Mujeres Víctimas de Violencia Doméstica y Delitos Sexuales de la Dirección Gral. de la Mujer)
 
RESTO DEL PAIS
 
-911
 
-0800-222-1717 de la Brigada Niños Contra la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas Adolescentes del Ministerio de Justicia de la Nación
 
-En la comisaría o fiscalía más cercana
 
PARA SABER MAS
La Alameda
 
laalameda.wordpress.com
 
Red Infancia Robada
 
 
Fundación El Otro
 
 
Red Argentina Alto a la Trata
 
 
Ufase
 
(011) 4331-2158 /
 
4331-2223
misiones
Es la provincia que tiene mayor cantidad de casos de reclutamiento y explotación
 
74% de las victimas
es explotado en una whiskería, pub o pool
 
Ley 26364
Es la que se sancionó en 2008 para prevenir y sancionar la trata

Números de una triste realidad.

 Números de una triste realidad.
 
En nuestro país hay 14.675 menores institucionalizados, sin el cuidado de su familia, según un informe de Desarrollo Social al que tuvo acceso LNR. Datos que evidencian la tensión entre las normas y su aplicación.
 
Todavía queda mucho trabajo por hacer. La cultura del Patronato continúa muy arraigada entre nosotros", asegura Laura Musa, asesora tutelar del ministerio público de la Ciudad. Cuando en 2005 se sancionó la ley nacional de protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes Nº 26.061 se abrió un proceso de transformación profunda respecto de las concepciones jurídico-sociales de la infancia que moldearon las intervenciones estatales sobre las personas menores de edad durante más de 80 años.
 
La ley 10.903 de patronato de menores, que rigió desde 1919, estableció un modo de intervención focalizado en la separación de los niños de su medio familiar por causas asistenciales y la consecuente institucionalización como medida de protección. "Con la convención de las nuevas leyes se propuso un sistema de protección integral -analiza Musa- cuyo punto de partida es el reconocimiento de los menores de edad como sujetos de derechos, por lo que la institucionalización debe ser considerada como una alternativa excepcional, limitada en el tiempo y de último recurso."
 
En nuestro país, en la actualidad se encuentran 14.675 niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales (familia de origen), sobre un total de 12.333.747 chicos y chicas, según los resultados del relevamiento en todo el territorio nacional que realizó el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Sennaf). El estudio, que se conocerá oficialmente en los próximos días y que fue realizado mediante un trabajo en conjunto con Unicef y el aporte técnico de un grupo de consultores, permitirá avanzar y profundizar sobre las políticas de restitución de derechos y la implementación de medidas y acciones para promover el derecho de niñas y niños a la convivencia familiar.
 
"Es la primera vez que en Argentina se realiza un relevamiento tan completo y de carácter presencial -explica Gimol Pinto, experta en protección de derechos de Unicef-. No sólo brinda información sobre el número de chicos, sino que permite tener una visión clara de hacia dónde se quiere seguir. El estudio da cuenta de la tensión entre las normas establecidas y su aplicación. El denominador común es la construcción de una nueva institucionalidad."
 
El informe, al que tuvo acceso LNR, revela que 10.488 menores viven en instituciones públicas y 4187 se encuentran bajo el cuidado de familias de acogimiento o de corazón, según la denominación que se les otorgue en cada provincia. La franja de edad más alta corresponde a adolescentes: el 45 por ciento son chicos que van de los 12 a los 18; el 29 por ciento, menores de entre 6 y 12; y el 26 por ciento, de primera infancia, de 0 a 5 años. Lo que no se pudo determinar es la duración de la medida (en Capital Federal, ver más abajo, es de 3,5 años, según la Asesoría General Tutelar). "En algunas jurisdicciones se puede hacer, en otras no, porque no se contaba con el legajo completo del menor -explica Gimol Pinto-. Se necesita reconstruir cada caso para seguir su historia. Esta investigación busca que cada provincia tenga la información disponible y por sobre todo que sea accesible. Son 24 jurisdicciones y cada una tiene su código de procedimiento. Ya estamos diseñando otro relevamiento, esta vez centrado en los casos." Lo que sí se pudo saber es que más de la mitad de los chicos que egresan consiguen revincularse familiarmente.
 
"Para nosotros la desinstitucionalización no es un fin en sí mismo. No nos preocupa bajar los números, sino garantizar los derechos de los niños y las niñas -asegura Marisa Graham, directora nacional de Promoción y de Protección Integral del Sennaf-, y si para garantizarlos eso implica separarlos de su familia se hará como último ratio. La institucionalización ha salvado vidas y también las ha arruinado; por eso, a esta altura debemos abandonar los fundamentalismos y centrarnos en la necesidad del menor."
 
El informe sostiene que hoy en ningún lugar de la República Argentina funciona el concepto de megainstituto como en la era del Patronato. "Hoy un chico que vive en un hogar concurre a una escuela por fuera de la institución, está documentado (posee DNI o lo está tramitando) y tiene cobertura de salud", destaca Graham.
 
En lo que se refiere a los institutos dependientes de la ciudad de Buenos Aires -también llamados hogares- permanecen aproximadamente 1200 menores de edad, según datos otorgados por la Asesoría General Tutelar (AGT, diciembre de 2011). La normativa vigente postula la institucionalización como último recurso y por el plazo más breve posible, que no supere los 90 días; sin embargo, el promedio permanece los tres años y medio. "La medida de separación del niño del medio familiar es habitual y no excepcional -señala Ernesto Blanck, representante de la Secretaría General de Políticas Institucional de AGT -aún más al tratarse de menores provenientes de familias pobres." Casi el 90 por ciento de los hogares -según AGT- mencionaron a la pobreza como una de las causas que dieron origen a la institucionalización. "Prueba del incumplimiento del principio legal que ratifica que la separación familiar no puede en ningún caso deberse a la falta de recursos económicos (artículo 33 de la Ley 26.061)", subraya Alicia Guerrero Zarza, coordinadora del Area de Seguimiento de las Instituciones de AGT (ver caso Ariel Jiménez).
 
En cuanto al relevamiento llevado a cabo por el Ministerio de Desarrollo Social, la representante de Unicef Gimol Pinto destaca que el causal, en la mayoría de las separaciones a nivel nacional, responde a maltratos, negligencia y abusos. "Lo que nos obliga a repensar por qué, en cuanto se refiere a violencia familiar, no se aplica la ley contra la violencia y la medida termina cayendo sobre el menor, como si fuera un castigo, y no sobre el agresor. Somos conscientes de que la orden de separación se aplica para proteger la integridad física del chico, pero es un llamado de atención para que este tipo de disposición pueda ser sustituida por otra. Es una línea de trabajo a desarrollar -enfatiza-. Es cierto que todavía tenemos que sacarnos de encima 80 años de la ley de patronato y sólo llevamos siete en la construcción de la nueva ley. El chico merece la mejor estrategia de protección de derechos. El desafío es desmontar viejas prácticas que ponen como excusa su protección, pero que lamentablemente termina vulnerando sus derechos."
 
Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas (Indec 2010), la población total de la ciudad de Buenos Aires es de 2.890.151 personas (1.329.681 varones y 1.560.470 mujeres), y de ese total casi el 21 por ciento son niñas, niños y adolescentes de 0 a 18 años (600.684 menores de edad). Un informe reciente del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano (Cedem 2011) arrojó que los hogares con presencia de menores de 14 años representan una proporción elevada de aquellos con ingresos inferiores a la canasta básica (42,2%); en tanto, el 22,4% de los adolescentes de 15 a 18 años en la ciudad -tal como indicó la Encuesta Anual de Hogares (EAH, 2010)- son pobres.
 
"La pobreza es la variable común y a veces el indicador exclusivo que motiva a la institucionalización -determina Ana María Dubaniewicz, psicóloga especialista en la temática de abandono de menores y autora de La internación de menores como privación de libertad (ver caso aparte)-, lo que queda como evidencia de que a pesar de la modificación de la ley, se sigue trabajando bajo el legado del patronato. Que los chicos estén hoy internados es un negocio. No hay duda de eso."
 
La ciudad dispone, en la actualidad, de 94 sedes institucionales. Estos dispositivos reciben subsidios con montos diferenciados, según la modalidad de atención. Los paradores (en los que el chico pasa algunas horas) cobran 1478,40 pesos por cada uno de los menores, los convivenciales, 1835,70, y los de atención especializada entre 5700 y 6600 pesos, según datos de Asesoría General Tutelar (2011)."Con lo que se paga a estas entidades, el gobierno podría solventar diferentes recursos, como el desembolso del alquiler a una familia (por los cinco chicos Jiménez se abonaba por mes 7500 pesos) o el sueldo de un operador que asista. Pero resulta más fácil desentenderse del chico y depositarlo", dispara Musa.
 
DEPRESION: NIÑOS MEDICADOS
 
Con problemas. Eso es lo que queda registrado en el libro por cada chico que es medicado. La pregunta es ¿de qué problema hablamos? Los primeros tranquilizantes llegan después de que un papá o una mamá no aparece a una visita prevista o simplemente a las largas noches en un lugar extraño lejos de los suyos. Excitación psicomotriz es el diagnóstico común. Este comportamiento hace que muchos de los menores terminen en instituciones de cuidados especiales o en hogares terapéuticos de salud mental.
 
En septiembre de 2010, el Ministerio Público Tutelar presentó un habeas corpus colectivo por chicos con alta médica depositados en el neuropsiquiátrico Tobar García y en el Torcuato de Alvear. "Menores que luego de su tratamiento no fueron recibidos en hogares por considerarlos problemáticos -apunta Musa-. Mientras les buscaban un lugar, se los dejó ahí y esto es gravísimo." Esta práctica, declarada ilegal, ocurre en los casos de pacientes pobres. "Una vez externados no cuentan con recursos propios para llevar adelante un tratamiento adecuado, como ser hospital de día, casa de medio camino, acompañantes terapéuticos o tratamiento ambulatorio, los cuales deben ser provistos por el Estado", detalla el informe emitido el 29 de diciembre de 2010 por el Ministerio Público Tutelar. "No se puede hacer política social manteniendo a un chico en un manicomio. Encontramos casos tremendos, como el de un adolescente que hacía un año que tenía el alta médica y seguía internado en el Tobar García -agrega Musa-. Esta es una zona gris, demasiado gris."

En busca de mi hogar.

En busca de mi hogar.
 
Un padre que luchó tres años para recuperar a sus cinco hijos. Una mujer que hasta la mayoría de edad vivió en siete instituciones diferentes. Una nena que cambió los días grises en la ex Casa Cuna de La Plata por el calor de una familia. Y un caso emblemático: el de Claudia y sus hermanos, la primera experiencia de acogimiento familiar. Historias de chicos institucionalizados, con final feliz.
 
 
 
 
 
ARIEL JIMENEZ
"Todo por mis hijos"
 
"Jamás pensé en dejarlos. Los quería conmigo", confiesa Ariel Jiménez (39 años) después de tres años de lucha para volver a tener a sus hijos con él. Fue en 2008 cuando su mujer los abandonó y él debió hacerse cargo de Emanuel (que entonces tenía 12), Cristian (10), Jonathan (8), María Belén (7) y Agustina (3). No fue fácil. Al poco tiempo perdió la casilla en la que vivían en José C. Paz. "Y me vine a la Capital -cuenta-. Fui a ver a mi hermana Victoria, pero no todos podíamos vivir con ella. Así que nos quedamos en la plaza Dorrego (Dorrego y Corrientes)".
 
-¿Pediste ayuda?
 
-Sí, llamé al 108 [la línea gratuita de atención a personas en situación de calle y emergencia social de la ciudad de Buenos Aires]. Me prometieron que iban a pasar. Después llamé al 102 [la línea de los chicos, para consultas y denuncias vinculadas a la vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes]. Estuve llamando hasta la medianoche. Pasamos la noche ahí y menos mal que esto fue en enero, porque aparecieron a las siete de la mañana con una combi y nos llevaron directo a la Dirección General de Niñez y Adolescencia. Ahí me dijeron que me quedara tranquilo, que a los chicos los iban a mandar a un hogar (por disposición del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de la CABA), que no los iban a separar, que los cinco iban a estar juntos. Yo no entendía bien lo que me decían. Había llamado para que me ayudaran no para que me los sacaran.
 
-¿Qué pasó entonces?
 
-A ellos los mandaron al hogar Nuestra Señora del Valle (Donato Alvarez 538) y a mí me dijeron que podía dormir en el parador que estaba cerca de la cancha de Huracán. Les dije que no, que no pensaba ir ahí. Que quería estar con mis hijos. Pero no hubo caso. No había manera de que estuviésemos juntos.
 
Para los Jiménez la separación fue brutal. En sólo unas horas fueron alejados de su padre y llevados al hogar. No entendían bien lo que ocurría. "Iba todos los fines de semana a verlos -aclara-. No hubo viernes que no fuera a buscarlos. En la semana los llamaba siempre por teléfono."
 
En vez de ejecutar otras políticas públicas, como la provisión de una vivienda, y dar protección integral según establece la ley 26.061 (brindar ayuda y apoyo, incluso económico, para mantener y fortalecer los vínculos familiares), el Consejo optó por la separación y la institucionalización de los Jiménez.
 
"Con mi hermana fuimos a hablar y pedimos como alternativa un lugar en esos hogares donde reciben a madres con sus hijos."
 
-¿Cuál fue la respuesta?
 
-Que yo no era la madre, que mi caso era diferente, que no era común ver a un papá en situaciones como éstas. Una mujer me dijo que era el primer caso que veía. No hay lugares pensados para que se queden papás con hijos. Ahora entiendo cuando las mujeres hablan sobre discriminación.
 
El tiempo pasaba y la lucha de Ariel Jiménez continuaba, decidido a no bajar los brazos. Dice que nunca se olvidó de ellos ni dejó de verlos ni pensó están mejor ahí que conmigo.
 
-Cuándo ibas a buscarlos, ¿qué te decían?
 
-Todo el tiempo me preguntaban: ¿Cuándo nos vas a sacar de acá? Queremos estar con vos, ¿por qué no nos llevás a tu casa?
 
-¿Por qué no vivían con vos?
 
-Había alquilado una habitación, no era un lugar para vivir, era algo transitorio. Les expliqué esto.
 
-¿No tenías dinero para alquilar algo más grande?
 
-No es fácil alquilar algo. Te piden garantías, un depósito, un trabajo en blanco, papeles y yo no tenía eso. Lo mío eran changuitas, laburos momentáneos y en negro [actualmente, Jiménez tiene un trabajo en blanco, como personal de seguridad en una institución pública]. La verdad es que nadie quiere alquilarle a un hombre solo con cinco hijos. Mis hijos hoy tienen obra social y cierta estabilidad económica. Vivo con tranquilidad.
 
Por reformas, el hogar Nuestra Señora del Valle cerró y los chicos debieron ser trasladados al Hogar Misericordia (Alberti entre Inclán y Garay). "Trataba de informarme, lo único que quería era recuperar a mis hijos." Sin perder la fe, recibió la ayuda de la misma gente del hogar, que le dio pautas sobre cómo seguir. "También me ayudaron económicamente, muchas veces me dieron plata y comida para que los chicos pudieran estar conmigo, porque había temporadas en las que me quedaba sin trabajo."
 
Golpeando puertas dio con la Asesoría General Tutelar, que depende del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que prometió revisar el caso. Descubrieron que ya había pasado más de un año y medio y que la situación de los Jiménez seguía siendo la misma. Los informes del caso dejaban en claro que el problema era netamente económico y que la presencia del padre era de permanencia constante. Los chicos habían sido depositados y en ningún momento se había indagado el problema.
 
Así, se tomó la decisión de ayudar a los Jiménez para demostrar que nuevamente se estaba trabajando en contra de lo que dicta la ley 26.061, que dice que "la pobreza no puede ser causa de separación". El gobierno de la ciudad de Buenos Aires desembolsó a favor de la organización convenida la suma de aproximadamente 7.500 pesos mensuales por el alojamiento de los cinco hermanos [ver nota de tapa II: Números de una triste realidad].
 
"Comenzamos a hacer varias acciones y con la ayuda de la Asesoría realicé el trámite para una vivienda en el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) -dice Jiménez, sentado en el living de la casa que desde fines de 2011 le pertenece-. Después de tantas idas y venidas lo conseguí."
 
El IVC ofrece créditos de importes menores que permiten acceder a una vivienda en determinadas zonas. Se trata de un crédito a 30 años a pagar en cuotas de muy bajo importe. "Los chicos son felices", asegura. Una prueba está en el cartel que pegado en la pared deja leer "Papá TKM" (te quiero mucho).
 
Casi tres años pasaron institucionalizados los hermanos Jiménez, desde enero de 2008 hasta diciembre de 2010. Fue una separación que pudo evitarse. "La casa llegó justo a tiempo -reconoce el padre-, porque Emanuel estaba a punto de cumplir los 14 y entonces tenía que ser trasladado a un hogar para chicos más grandes. Iban a separarlos". Ahora los seis están contentos. Tienen su casa cerca del hospital Piñeyro. Los chicos viven con su papá, van a la escuela todos los días y juegan con Dokii, un simpático perro de un año. El mayor de los hermanos ya está en segundo año del secundario; el resto, cursa la primaria.
 
"Apenas me dieron la llave fui a buscarlos -se emociona y junta sus manos como si se tratase de un simbólico abrazo-. Lo llamé a Emanuel y le dije: Prepará todo que voy por ustedes. Ese día fue una fiesta. A cada rato entraban y salían, se sentían libres. Lo que no voy a olvidar nunca fue el miedo que tenía Belén [ahora, de 10 años]."
 
-¿Miedo a qué?
 
-A que la adoptaran, como hicieron con otros chicos que estaban en el hogar. Yo le explicaba todo el tiempo que no la iban a dar, porque ella tiene quién la cuide, quién se preocupe por ella. Mis hijos tienen a su papá.
 
ANA MARIA DUBANIEWICZ
"El estado se apropió de mí "
 
"Seis meses tenía cuando ingresé a la Casa Cuna", recuerda Ana María Dubaniewicz y de una caja repleta de papeles y fotos extrae un certificado donde está estampado a negro la huella de uno de sus piecitos. Depositado por la madre el día 24 de septiembre de 1954, dice la leyenda que acompaña a la impresión plantar.
 
"Mamá tenía que trabajar, así que a mi hermana [un año y medio mayor] la dejaba en lo de una tía. Al principio, a mí me llevaba a las casas en las que trabajaba, pero después le resultó imposible. Papá iba y venía. Desaparecía un tiempo y luego volvía. Cuando él se iba, mamá tomaba decisiones desesperadas."
 
Mamá duerme conmigo, ayuda a la limpieza de la sala de internaciones y de los baños. Después va a visitar a mi hermana (Graciela) a lo de la tía. Al final mamá se cansó de estar en el hospital, de la tía, de los primos y de mí. Necesita trabajar y alquilar una pensión. Yo voy a ser cuidada por un ama de leche, esas que miman y alimentan a los chicos sin mamá. Escribe Dubaniewicz en uno de los capítulos de La Virgen de piedra, libro autobiográfico en el que cuenta cómo sufrió en carne propia "la privación de su libertad". Hasta los 18 años, peregrinó entre la Casa Cuna y siete diferentes instituciones públicas y privadas. "Crecí lejos de casa, desmembrada de mi familia, discriminada por ser pobre", asegura la mujer que hoy es psicóloga y titular del Centro de Estudios para la Erradicación de la Internación Asistencial de Menores y autora de tres libros que echan luz sobre esta problemática. "Mi mamá recurrió a Minoridad para pedir ayuda. La respuesta estatal fue la de abonarle un subsidio a un ama externa para que me llevara a su hogar."
 
Liberaron a su madre de la responsabilidad cuidarla. De eso está segura Ana María. "El Estado se apropió de mí, usurpó el lugar de mi familia, le pagó a una señora para que me llevara consigo, me alimentara y me cuidara. Estuve un año y medio en los brazos de una mujer desconocida."
 
Wenceslao Dubaniewicz, un arquitecto polaco que combatió en la Segunda Guerra Mundial, padre de Ana María, solía aparecer y, cuando lo hacía, la familia volvía a unirse. "Cada vez que regresaba, era una luna de miel para mamá." De esos encuentros nació su hermano menor, Jorgito. "Eramos felices, pero papá se fue otra vez."
 
Mamá no tiene plata. En su desesperación le escribió al padre Angel solicitándole ayuda. El envió a una señora a buscarnos para llevarnos a un hogar infantil. Era una casa grande en Villa Urquiza. Vemos poco a mamá.
 
"Mi historia con mi familia se arma de momentos. El resto son recuerdos, dolorosos por cierto, de esos sitios grises, donde uno dejaba de existir, donde pasabas a ser sólo un número, una más del montón. No existe el yo. Pertenecés al asilo de turno, a las rejas."
 
Mamá consiguió un colegio en Mar del Plata (Asilo Unzué) para nosotras y uno en Capital para mi hermanito. El va a estar cerca de mamá. Nosotras no. Mamá promete visitarnos cada quince días. A mi hermana y a mí nos separan. Nos dicen que podemos compartir los recreos. Fuimos repartidas, nadie nos escucha.
 
"Es verdad que hubo cierto abandono por parte de mi madre -reconoce-, quizá lo hizo por necesidad, también por desconocimiento. De alguna manera ella se aseguraba por consejo que nosotras tuviéramos una educación. La escolarización era importante. Y de alguna manera sentía que estaba presente. Los padres suelen creer que es así, es una mentira que se dicen a sí mismos. Las visitas comienzan a espaciarse, porque no soportan el dolor de dejar a sus hijos. Y el chico internado llora y empieza a dudar, a sentirse abandonado, su seguridad interna se desmorona. Ellos dejan de pedir y comienzan a adoptar defensas contra el dolor. Llega un momento que padres e hijos no pueden mirarse a los ojos. La mirada comienza a ser esquiva."
 
Hace dos meses que mamá no aparece; tampoco escribe. ¿Se habrá olvidado de nosotras? ¿Volverá? ¿Esperaremos años como la mayoría para recibir alguna carta o una visita. Mamá nos deja tan solas. Todos nos dejan tan solitas.
 
"El chico que más solo se siente es el más maltratado, el más abusado, el más rechazado. Estar solo se transforma en un estigma -asegura la psicóloga-. En todos los lugares donde estuve internada fui maltratada psíquicamente y físicamente. Si los chicos en el colegio se discriminan entre sí, imagínate en un lugar que saben que no lo van a visitar. No hay quienes los escuchen por lo que los abusos son mayores. El chico que se crió en un instituto poco a poco pierde sus vínculos y es muy difícil que los recupere durante las vacaciones de invierno o de verano. La relación comienza a ser muy dual, todo el tiempo te estás preguntando: ¿Me quiere o no me quiere?; ¿me va a abandonar o no? Uno comienza a tener una imagen distorsionada de la realidad."
 
Hasta el silencio me lastima. Por las noches pienso en mi futuro: moriré de soledad estrellada sobre las piedras grises del patio...
 
"Hubo un tiempo en el que me excluía de todo, el miedo que siempre tuve de que no me quisieran se volvió pánico, por eso me encerré durante un tiempo en mí misma. Llegué a no hablar, a no querer comunicarme con el mundo. Por suerte pude ver que la vida tenía otras opciones. En cambio, mi hermana no pudo salir. Terminó varias veces internada por depresión, por haber vivido aquellas experiencias traumáticas. Murió por un cáncer en la garganta, por todo lo que no pudo decir, por la pena, el dolor, la impotencia, la soledad. Ella calló. Mi hermano y yo pudimos rearmar nuestras vidas. Me casé, tengo dos hijos. Tengo una familia."
 
-¿Habló con su madre acerca de su infancia?
 
[Silencio profundo] -Mi mamá no quiso ver, no quiso revisar el pasado. No fue fácil para ella, estuvo sola para un montón de cosas. Murió con la dualidad de no saber hasta qué punto hizo bien o hizo mal.
 
MARIA VIOLINDA FRANCO
"Te quieren aunque te portes mal"
 
"Todo lo que soñé lo tengo. Lo tengo todo. Tengo una familia." La frase no está sacada de contexto ni pertenece a un drama de Hollywood. Es la voz de María Violinda Franco, una adolescente que agradece haber sido adoptada.
 
Su historia era como la de tantos bebes que crecen en las habitaciones de la Casa Cuna de La Plata. Ingresó con apenas unos meses y salió por la puerta principal para no volver a los 4 años. "Por suerte, conseguimos adoptarla antes de que pasara a un instituto de menores", aclara María Soledad Franco, su hermana.
 
Por recomendación de una amiga, María Soledad se inscribió en la Casa Cuna como voluntaria. "Desde chica, en casa, siempre tuvimos contacto con la realidad", reconoce la mujer que creció como hija única en el seno de una familia de clase media, en La Plata. "La niñez en riesgo siempre me movilizó -reconoce-. Conocí a Violinda en la Casa Cuna y como a tantos otros chicos, la sacaba los fines de semana y la llevaba a casa."
 
Pronto la nena se transformó en parte de la familia. "Y se hizo querer", dice Dora Beatriz, la madre de ambas. "Nosotros no teníamos pensado adoptar -agrega Raúl Horacio, el papá-, pero no tuvimos dudas cuando supimos que se había declarado la adoptabilidad de la gorda y que los trabajos con la familia de origen habían fracasado. La verdad es que no queríamos que terminara en un instituto. Ya era parte de nuestras vidas."
 
Que los Franco hayan podido adoptar a Violinda sin sufrir ese largo proceso al que están sometidos miles de adultos que quieren ser padres se debió a la decisión del juez de turno, un hombre comprensivo y sensible, lo definen. "Tomó en cuenta que por más de dos años la nena estuvo viniendo a casa, que se relacionó con nosotros", subraya el papá. A lo que María Soledad agrega: "Y tomó en cuenta la voz de ella, habló con Violinda y le dio valor a su opinión."
 
Daños sin retorno. María Soledad bien sabe, por su colaboración en la Casa Cuna y otras instituciones y fundaciones que trabajan con niños en esta situación, que la mayoría de los chicos están expuestos a maltratos físicos y psíquicos. "La falta de cariño, de abrazos, de contención, de un lugar que los identifique, de un espacio propio, los quiebra -describe-. Los continuos desprendimientos a los que son sometidos repercuten en la salud física y mental del chico. Estos desapegos permanentes se relacionan con la sensación de abandono a la que son sometidos. No es casual que Violinda padezca un retraso madurativo de cuatro años, los mismos que permaneció en la institución."
 
Toda adaptación tiene sus complicaciones, la de María Violinda no fue la excepción. "Le costó darse cuenta de que no iba a volver a la Casa Cuna -recuerda la mamá-. Cuando llegaba el domingo por la noche se angustiaba muchísimo, a pesar de que le explicábamos que éste era su cuarto, que ésta era su casa. Le repetíamos que ya no iba a volver." El primer tiempo compartió el cuarto con María Soledad. "La volví loca -dice entre risas Violinda-. ¿No? ¿Te volví loca, no?", pregunta bien pícara y María asiente con la cabeza. "De ser hija única, pasé a ser hermana y para colmo, hermana mayor."
 
Hoy Violinda tiene 19 años, vive con sus padres y va a una escuela especial. Le fascina la computación y hace cursos para meterse en este mundo. Se la ve feliz, curiosa, inquieta. "¿Familia? ¿Qué significa para mí?", repite Violinda la pregunta. Se toma su tiempo. Se acerca al grabador y dice, pausado: "Es un lugar donde te quieren mucho. Un lugar donde te cuidan, aunque te portes mal."
 
FUNDACION EMMANUEL
Sin perder la identidad
 
"Todos los chicos tienen derecho de crecer en familia", de eso estaba segura María Elvira Dezeo de Nicora (recientemente fallecida), psicopedagoga y corazón de la Fundación Emmanuel, entidad con la que instauró en la Argentina el acogimiento familiar y con la que impulsó programas preventivos para que las familias en riesgo restituyan sus vínculos. Junto con su marido, Luis María Nicora, pudo concretar la idea de compartir su vida con chicos que por diferentes circunstancias no podían vivir con sus familias de origen. Ambos estaban al tanto de estas experiencias en otros países. "Cuando decidimos poner en marcha esta práctica lo hablamos con nuestros hijos (cuatro de la panza) -recuerda Luis-, lo discutimos y entre todos decidimos que era hora. Hay cosas que se transmiten desde el sentimiento, más que desde el intelecto. En casa siempre estuvo presente el deseo de compartir."
 
La historia de siete hermanos que vivían separados -en institutos de menores, otros cuidados por un ama externa y algunos instalados en una villa de emergencia- llegó a oídos de María Elvira. Sin dudarlo, dijo sí y tras conseguir el apoyo del juzgado y el consentimiento del padre de los chicos (dos de ellos discapacitados), llegaron a casa de los Nicora, en Colonia Urquiza, provincia de Buenos Aires. Esto fue el 1º de marzo de 1988 y se transformó en la primera experiencia de acogimiento familiar en la Argentina. Allí se reconocieron como familia. Mario, el más chico, llegó prácticamente desnutrido. "Se nos presentó una realidad muy fuerte: dos de ellos tenían alto riesgo de muerte y por eso ninguna entidad del Estado quiso hacerse cargo", recuerdan.
 
"En casa no había qué comer -reconoce Claudia, una de las hermanas -, dicen que por eso nos tuvieron que separar. De esto me enteré ya de más grande. Yo zafé porque comía en el instituto, pero mis otros hermanos no; pasaron hambre y soportaron los golpes de mi papá, que entonces era alcohólico."
 
Poco a poco los siete hermanos comenzaron a acercarse a la familia de origen. "Una vez por mes papá nos venía a visitar y nosotros íbamos a ver a mamá Antonia (con discapacidad mental)", recuerda Claudia, hoy madre de una niña y de un niño, a los que ama profundamente. "Lo que intentamos todo el tiempo es que esos lazos se mantuvieran, bajo nuestra atenta mirada- asegura Luis-. No somos una familia sustituta sino complementaria. No buscamos hacer un corte con los padres, ya que respetamos las historias de los chicos, sus propias identidades. La premisa de la fundación es la de apoyar a una familia cuando tiene problemas para criar y mantener a sus hijos."
 
En estos 25 años, la fundación acompañó a más de 750 familias para que puedan redescubrir sus capacidades y ser protagonistas de su propia transformación. "Analizamos las posibilidades de cada caso, no las carencias -explica Luis- y de esa manera potenciamos los recursos familiares y sociales."
 
El papá de los chicos falleció. Hoy, Claudia y sus hermanos mantienen el lazo con su madre de origen.
 
"Siempre tuve en claro que me crié con dos mamás, Elvira y Antonia -reafirma Claudia-. Agradezco poder saber quién soy, de dónde provengo, quiénes son mis padres de sangre y reconocer a los que me criaron de corazón. Saber quién soy me ayuda a reconocerme y a mostrarme frente a mis hijos."
 
DERECHO A UNA FAMILIA
 
"Se necesita una ley de adopción que proteja a los menores", aseguró la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional en 2011 y reafirmó su postura un año después al destacar: "La adopción es una de mis promesas. Buscamos proteger a la familia y a los menores". La reforma de la ley de adopción, sancionada en 1997, es una asignatura pendiente ya que la norma vigente no encuadra en el marco de la ley 26.061 de protección integral de la infancia. "En la actualidad se piensa en resolver la demanda de los adoptantes sin que se tengan en cuenta los lazos del niño con su familia de origen y su entorno -explica Laura Musa, asesora tutelar del Ministerio Público de la Ciudad-. Hoy no se respeta el derecho a la identidad y sólo se piensa de qué manera se puede agilizar el trámite de la adopción. Debemos privilegiar el interés de los niños por sobre el de los adoptantes."
 
Todo chico tiene derecho a tener una familia, especialmente la suya. Este es uno de los motores de quienes trabajan con la ley 26.061 bajo el brazo. Gimol Pinto, especialista en Protección de Unicef, cree que el extenso e intenso relevamiento que en estos días presentará el Ministerio de Desarrollo Social (ver nota de tapa II) permitirá tener un panorama mucho más claro de los chicos que pueden ser adoptados y de los que deben ser revinculados con sus familias de origen. "La mayoría de los menores que están al cuidado institucional trabajan en la revinculación familiar -asegura Gimol Pinto- y los que están en situación de adoptabilidad no siempre encuentran candidatos."
 
"En la fantasía popular se cree que todo niño institucionalizado puede ser adoptado -agrega de manera contundente Musa-. El imaginario social argentino tiene incorporada a la adopción como una forma de paliar situaciones de pobreza."
 
Que casi la mitad de las sedes de las instituciones convenidas por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires (44 sobre un total de 94) se ubiquen en la provincia de Buenos Aires pone de manifiesto la desventaja de los niños, las niñas y los adolescentes para acceder a su centro de vida, a sus familiares. "Esta situación opera como obstáculo para garantizar acciones de revinculación familiar y rearmado de lazos sociales -enfatiza Ernesto Blanck, representante de la Secretaría General de Política Institucional de la Asesoría General Tutelar-, y de esta manera queda minimizada a la disposición de visitas, además de no respetarse el centro de vida del menor. Si un chico es de Soldati no puede ser derivado a un hogar en Pilar, donde claramente se va a entorpecer el vínculo con su familia y en muchos casos culmina con su adoptabilidad por la supuesta falta de interés de sus familiares."
 
HERRAMIENTAS PARA SALIR A LA CALLE
 
"¿De quiénes son estos pibes?", pregunta Mariana Incarnato, directora ejecutiva de la asociación Doncel, organismo que trabaja para mejorar los procesos de transición de jóvenes que viven en instituciones hacia la vida adulta y la autonomía.
 
"Los institutos no se ocupan de la inclusión social. Los chicos allí reciben una escolaridad y tienen las vacunas más o menos al día, pero sólo eso", advierte Verónica Canale, Secretaria de la Procuración General del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires a cargo del Sistema de Sostén, servicio que ya ayudó a casi 3000 adolescentes desinstitucionalizados a asumir la responsabilidad de una vida independiente en la sociedad. El sistema, que funciona desde 1989 brinda recursos económicos y becas para capacitación. "No hacemos asistencialismo, acompañamos a estos adolescentes que no tienen en quién y dónde apoyarse -remarca la directora del Sistema Sostén-. Son chicos y chicas que deben hacer frente al mundo."
 
Sobre esta misma idea, Incarnato profundiza: "A los 18 años, ya están obligados a tener un trabajo, una vivienda, a sustentarse, a tener resuelta su vida cotidiana -resume-, lo que acelera el camino hacia la adultez. Un camino que ya viene con un extra, como la estigmatización que se padece al salir de un hogar. Muchos egresan en condiciones de vulnerabilidad. No existe una política nacional de acompañamiento cuando deben dejar el hogar, es como si dijéramos hasta acá te cuidamos."
 
Consejos en primera persona
 
"Simplemente soy un alma vagabunda por la ciudad, estudiando lo que le gusta, trabajando donde puede y superándose con un cursito. La vida es un camino de baldosas amarillas que se debe transitar y aprendo mientras puedo recorrerlo. Algunas herramientas que aquí aparecen te las brinda este humilde individuo, utilizalas para vos y tu camino", así se presenta Javier Darío Lorenzenni (20) en la página Guía E(greso), el portal realizado por jóvenes que salieron de instituciones, que ofrece consejos para lanzarse a la calle.
 
"Uno tiene que conseguir lo que quiere. Eso lo aprendí en el hogar. No te podes quedar cruzado de brazos. No podés vivir del asistencialismo." A los 16 años, Javier decidió dejar su casa. "La situación era insoportable, violenta. Me fui. Terminé en una defensoría y de allí me derivaron a un hogar. No es tan tremendo como muchos piensan, soy un agradecido, de otra manera terminaba en la calle."
 
Hoy Javier comparte un departamento con un amigo que conoció en el hogar y al que considera un hermano. Trabaja como cadete y cursa el segundo cuatrimestre de Enfermería. "Quién te dice que el día de mañana haga Medicina."

sábado, 31 de marzo de 2012

Uno Cosecha lo que siembra ...


Una mañana una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista... y miro claramente a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: "Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho ... 
"Por Favor Déjeme en paz !! gruñó el Indigente... Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de el. Ella sonreía, sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.
"¿Tienes hambre?" preguntó ella. "No", contestó sarcásticamente. "Acabo de llegar de cenar con el presidente ... Ahora vete."
La sonrisa de la mujer se hizo aún más Grande.
De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. "¿Qué hace usted, señora?" -preguntó el hombre enojado.
"Le digo que me deje en paz" !!
 
Justo en ese momento un policía se acercó. "¿Hay algún problema, señora?" -le preguntó el oficial ..
"No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer .. "Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie ...
¿Me ayudaría? El oficial se rascó la cabeza. "Si, el Viejo Juan, Ha sido un estorbo por aquí por los últimos años.
¿Qué quiere usted con él?" Pregunto el oficial ...
"Ve la cafetería de allí?" -preguntó ella. "Yo voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito."
"¿Está loca, señora?" el pobre desamparado se resistió. "Yo no quiero ir ahí! Entonces sintió dos fuertes manos agarrandolo
De los brazos y lo levantaron.
"Déjame ir oficial, Yo no hice nada .."
 
"Vamos Viejo, esta es una Buena oportunidad para ti," el oficial le susurro al oido ."
Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al Viejo Juan a la cafetería y lo sentaron en una mesa en un Rincón de la cafetería. Era casi mediodía , la mayoría de la gente ya había almorzado y el grupo para la comida aún no había llegado ...
El gerente de la cafeteria se acercó y les pregunto. "¿Qué está pasando aquí, oficial?" "¿Qué es todo esto?
Y este hombre esta en problemas?"
"Esta señora lo trajo aquí para que coma algo," respondió el policía.
 
"Oh no, Aquí no !" el gerente respondió airadamente. "Tener una persona como este aquí es malo para mi negocio !!!
 
El Viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes. "Señora, se lo dije. Ahora, si van a dejarme ir ?. Yo no quería venir aquí desde un principio."
La mujer se dirigió al gerente de la cafetería y sonrió .. "Señor, ¿está usted familiarizado con Hernandez y Asociados ??,
 
la firma bancaria que esta a dos calles ?"
"Por supuesto que los conozco", respondió el administrador con impaciencia. "Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes."
 
"¿Y se gana una buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en estas reuniones semanales?"
PREGUNTO La Señora ...
"¿Y eso que le importa a usted?
 
Yo, señor, soy Penélope Hernandez, presidente y dueña de la compañía ". "Oh Perdon !! dijo el gerente ...
 
La mujer sonrió de nuevo .. "Pensé que esto podría hacer una diferencia en su trato."
Le dijo al policía, que fuertemente trataba de contener una carcajada. "¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o tal vez una comida, oficial?" "No, gracias, señora", replicó el oficial. "Estoy en servicio".
"Entonces, quizá, una taza de café para llevar ?"
"Sí, señora. Eso estaria mejor".
El gerente de la cafetería giró sobre sus talones como recibiendo una orden. –
"Voy a traer el café para usted de inmediato señor oficial "
 
El oficial lo vio alejarse. Y opino :"Ciertamente lo ha puesto en su lugar", dijo.
"Esa no fue mi intención " dijo la señora ... Lo crea o no, tengo una buena razón para todo esto".
 
Se sentó a la mesa frente a su invitado a cenar. Ella lo miró fijamente...
"Juan ¿te acuerdas de mí?"
El viejo Juan miro su rostro, el rostro de ella, con los ojos lagañosos "Creo que sí - Digo , se me hace familiar".
 
"Mira Juan , quiza estoy un poco mas grande , pero mirame bien", dijo la Señora .. "Tal vez me veo mas llenita ahora ... pero cuando tu trabajabas aqui hace muchos años vine aqui una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frio."
Algunas lágrimas posaron sobre sus mejillas ..
 
"¿Señora?" dijo el Oficial, No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre.
"Yo acababa de graduarme de la Universidad en mi pueblo", la mujer comentó. "Yo había llegado a la ciudad en busca de un trabajo, pero no pude encontrar nada. Con la voz quebrantada la mujer continuaba: Pero cuando me quedaban mis últimos centavos y me habían corrido de mi apartamento. Caminaba por las calles, y era en febrero y Hacía frío y casi muerta de hambre. vi este lugar y entre con una poca posibilidad de que podría conseguir algo de comer. " Con lágrimas en sus ojos la mujer siguió platicando ...
 
Juan me recibio con una sonrisa. "Ahora me acuerdo", dijo Juan. "Yo estaba detrás del mostrador de servicio. Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer". " Me dijiste que estaba en contra de la política de la empresa".
Continuó la mujer.. -Entonces, tu me hiciste el sándwich de carne mas grande que había visto nunca... me diste una taza de café, y me fui a un rincón a disfrutar de mi comida. Tenía miedo de que te metieras en problemas. Luego, cuando miré y te vi a poner el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien ".
 
"Así que usted comenzó su propio negocio?" El viejo Juan dijo.
 
" Si, encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fui hacia arriba con la ayuda de Mi Padre Dios. Eventualmente empecé mi propio negocio que, con la ayuda de Dios, prosperó .." Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. "Cuando termines aquí , quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el director de personal de mi empresa. Iré a hablar con él y estoy segura de que encontrará algo para que puedas hacer algo en la oficina ".
Ella sonrió. "Creo que incluso podría darte un Adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que te recuperes. Si alguna vez necesitas algo, mi puerta está siempre abierta para ti Juan."
 
Hubo lágrimas en los ojos del anciano. "¿Cómo voy a agradecer? , preguntó.
"No me des las gracias", respondió la mujer. "A Dios dale la gloria. El me trajo a ti."
 
Fuera de la cafetería, el oficial y la mujer se detuvieron y antes de irse por su lado .. "Gracias por toda su ayuda, oficial."
Dijo La Sra. Hernandez."
"Al contrario, dijo el oficial,", "Gracias. Vi un milagro hoy, algo que nunca voy a olvidar. Y ... Y gracias por el café. ".....
 
Anónimo

Concurso para Jóvenes Pianistas Argentinos

 Concurso para Jóvenes Pianistas Argentinos
El primer Concurso Nacional para Jóvenes Pianistas Argentinos, destinado a músicos de todo el país, habilitará dos estadías en Varsovia para perfeccionarse en la obra de Frederic Chopin y contratos para la temporada 2013 para ganadores y finalistas,.
El pianista Miguel Ángel Estrella, el director nacional de Artes, José Luis Castiñeira de Dios, y la directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, fueron los encargados de dar a conocer los alcances de este primer concurso que reúne lo académico con lo formativo y lo profesional.
 
 
"El objetivo es apoyar la carrera artística profesional de jóvenes pianistas de todo el país, entendiendo que además de estudiar, un pianista tiene que saber tocar en público y a veces es un privilegio muy difícil de encontrar para un músico", explicó Castiñeira de Dios a Télam sobre los motivos que impulsaron la creación del certamen.
 
"La realidad -agregó- es que no es tan sencillo desarrollar una carrera profesional porque normalmente un pianista estudia durante 12 años sin la posibilidad de hacerse un oficio de artista y, luego, si tiene la suerte de poder dar un concierto, esa instancia es demasiada presión para ellos porque es a todo o nada".
 
Organizado por la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Delegación Argentina ante la Unesco, la Dirección Nacional de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación y la Fundación Música Esperanza, este concurso está orientado a jóvenes pianistas de todo el país de entre 18 y 30 años.
 
El Concurso constará de tres etapas: una primera, selectiva que se realizará en todas las provincias del país; a la que seguirá una segunda de tipo regional en la que quedarán clasificados seis finalistas, cada uno por una región del país: NOA, NEA, Centro, Región pampeana (Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires), Cuyo y Patagonia.
 
En una tercera etapa, los finalistas de cada una de las regiones deberán viajar a la Ciudad de Buenos Aires para participar en la selección final, en la que rendirán una prueba de piano solo y otra con orquesta.
 
Dos ganadores del concurso obtendrán una beca de estadía en Varsovia para perfeccionarse en el Curso Fryderyk Franciszek Chopin con un maestro especialista en la obra del pianista polaco y a vuelta tendrán contratos para tocar con la Orquesta Sinfónica Nacional.
 
"Traer este concurso a la Argentina -remarcó Faillace - no sólo nos permite vincularnos con instituciones de excelencia de Europa, sino también difundir nuestra identidad y apoyar el difícil camino que tienen los jóvenes que quieren forjarse un camino en complejo mundo del arte".
 
Para la selección, cada provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires convocarán a través de sus áreas de Cultura a los pianistas postulantes de su jurisdicción para participar en un concurso abierto.
 
"La idea es hacer converger dos proyectos: por un lado darles este premio final y luego, para todos los finalistas de los concursos regionales, contratos para la temporada próxima para que toquen una cantidad de conciertos por año para que puedan forjar una actividad profesional", subrayó Faillace.
 
Es que, por el hecho de haber sido seleccionados, los seis pianistas elegidos en las giras regionales se harán acreedores de una contratación de conciertos para la temporada 2013 organizada por la Dirección Nacional de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación en todo el país.
 
Pero no sólo eso, sino que también ofrecerán encuentros musicales en lugares carenciados o desfavorecidos como cárceles, hospitales, poblaciones rurales, pueblos originarios, etc.
 
"Las características más interesantes de este concurso las propuso Miguel Ángel Estrella: una es sobre ese carácter social que tendrán los conciertos anuales y otra sobre el modo de trabajo que va a tener el jurado dentro del concurso", adelantó Castiñera de Dios.
 
Al respecto, el pianista explicó que durante su juventud "había que estudiar 10 horas diarias y al momento del concurso o del concierto la sensación era estar frente al mismísimo apocalipsis".
 
"Es que a mí -continuó- los jurados no me gustaban, aunque ganara no me gustaba el silencio, el no saber cómo votó cada uno, si estaban de acuerdo o no, si tenían algún favorito de antemano".
 
Por eso, en este concurso, los miembros del jurado estarán separados entre sí y le darán a cada candidato una hoja con una reflexión al final de cada audición.
 
"Cada jurado tiene que poner una nota, entre 1 y 10, además de un comentario sobre la interpretación del pianista, con el objetivo de evitar el apocalipsis, porque cada joven podrá encontrar 5 opiniones distintas que le quitan al jurado ese carácter de tribunal supremo que tiene la verdad, y eso me parece sano", explicó el pianista y fundador de Música Esperanza.